03245nam a2200337 i 4500001000700000003000900007005001700016008004100033015001000074017005000084020001800134035002100152035002100173040003900194080000800233100003100241240009000272245017400362250004200536260004700578264001100625300002800636336002200664337003000686338002400716500004800740520190700788650002502695700003102720852015602751196351ES-MaACL20250720063113.0240919s2007 sp | |||| 001 0 spa  aMON07 aM 27419-2007bOficina Depósito Legal Madrid a9788497346368 a(OCoLC)776279203 a(SpMaBN)a3307424 aSpMaBNbspacSpMaBNerdcdES-MaACL a2320 aBenedictobXVI,cPapaeaut10aJesus von Nazareth.nBand 1,pVon der Taufe im Jordan bis zur VerklärunglEspañol10aJesús de Nazaret :nPrimera parte,pDesde el bautismo a la transfiguración /cJoseph Ratzinger, Benedicto XVI ; traducción de Carmen Bas Álvarezh[Texto impreso] aPrimera edición: septiembre de 2007 aMadrid : bLa Esfera de los Libros,c2007. a©2007 a447 páginas ; c23 cm 2rdacontentatexto 2rdamediaasin mediación 2rdacarrieravolumen aBibliografía: páginas 413-424. Índice a«He intentado presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el «Jesús histórico» en sentido propio y verdadero. Estoy convencido, y confío en que el lector también pueda verlo, de que esta figura resulta más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible que las reconstrucciones que hemos conocido en las últimas décadas. Pienso que precisamente este Jesús -el de los Evangelios- es una figura históricamente sensata y convincente. Sólo si ocurrió algo realmente extraordinario, si la figura y las palabras de Jesús superaban radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la época, se explica su crucifixión y su eficacia. Apenas veinte años después de la muerte de Jesús, encontramos en el gran himno a Cristo de la Carta a los Filipenses (cf. 2,6-11) una cristología de Jesús totalmente desarrollada, en la que se dice que Jesús era igual a Dios, pero que se despojó de su rango, se hizo hombre, se humilló hasta la muerte en la cruz, y que a Él corresponde ser honrado por el cosmos, la adoración que Dios había anunciado en el profeta Isaías (cf. 45,23) y que sólo Él merece. La investigación crítica se plantea con razón la pregunta: ¿Qué ha ocurrido en esos veinte años desde la crucifixión de Jesús? ¿Cómo se llegó a esta cristología? En realidad, el hecho de que se formaran comunidades anónimas, cuyos representantes se intenta descubrir, no explica nada. ¿Cómo colectividades desconocidas pudieron ser tan creativas, convincentes y, así, imponerse? ¿No es más lógico, también desde el punto de vista histórico, pensar que su grandeza resida en su origen, y que la figura de Jesús haya hecho saltar en la práctica todas las categorías disponibles y sólo se la haya podido entender a partir del misterio de Dios?» Benedicto XVI14aCristología2embne1 aBas Álvarez, Carmenetrl aES-MaACLcDEPOJjN-10120gDedicatoria autógrafa de Ana Maestro MuñozhDonación: Ana Maestro MuñozxEncuadernación cartoné con sobrecubierta