El pesador de almas / André Maurois ; traducido del francés por M.A. Muñoz

Por: Colaborador(es): Tipo de material: TextoTextoSeries: Grandes autores (M. Aguilar)Detalles de publicación: Madrid : M. Aguilar, 1932 (Imp. de J. Pueyo)Descripción: 197 páginas ; 19 cmGénero/Forma: Resumen: "Sé que este relato causará sorpresa. Algunos dudarán de mi buena fe; otros de mi cabal juicio. Pero si los hechos que voy a describir son sorprendentes, no son imposibles de comprobar. Unos sencillos experimentos, que cualquier biólogo puede reproducir, demostrarán que las teorías que me expuso el doctor James estaban fundadas en observaciones reales... Me miró largamente, como un arquitecto que calcula con la mirada la fuerza de una viga o de un muro. -Desde luego, usted me reitera su promesa de que no hablará a nadie de lo que aquí ha visto. Perdería de golpe mi puesto y los medios de continuar mis experimentos. Le estreché la mano y salí. Encontré difícilmente mi camino en medio de la niebla, y no llegué al hotel hasta las 3 de la mañana. No pude dormir. Llego al punto de esta historia en que las circunstancias me llevaron a desempeñar un papel más importante y quiero confesar, sin demora, que fui culpable, pese a la promesa solemne que hice a James, de hablar a un sabio francés, aunque de manera indirecta, de las investigaciones de mi amigo. Sin embargo, merezco disculpas. En primer lugar, no fue deliberadamente, sino casualidad, quien por entonces me deparó oportunidad de conocer a Monestier. En segundo lugar, se verá que las preguntas que hice fueron de tal naturaleza que ni por un momento pudo sospechar que un médico realizara tan extrañas investigaciones. Y, por último, diré que mi conducta, por imprudente que fuera, permitió a James dar un paso decisivo hacia la solución del problema. Llegué a París un sábado, y la noche del mismo día cené en casa de unos amigos. En la mesa Monestier se sentó a mi lado. Yo le admiraba desde hacía tiempo, porque con Juan Perrin y Langevin, es no sólo uno de nuestros grandes físicos, sino también un perfecto escritor. Quedé encantado de este hombre. Tenía los ojos azules y vivos de un niño, cabellos blancos y voz rápida y joven. Recuerdo que me habló primero de los trabajos de Esnault-Peiterie y de la posibilidad de un viaje a la Luna"Resumen: Historia de un médico que dedica largos años de su vida a intentar capturar el alma humana antes de que migre hacia la eternidad. Su idea es manipular las almas y lograr que ciertas personas se unan con otras, al menos después de muertas. Mediante un complejo mecanismo el doctor trabaja en los sótanos de un hospital con los cuerpos de personas recientemente fallecidas. Mediante numerosos experimentos descubre que el alma es una especie de fluido orgánico vital que se puede capturar sólo si se hace inmediatamente después de la muerte
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Libro impreso Biblioteca del Ateneo de Madrid Depósito 2 L-31652 (Browse shelf(Opens below)) Available 1197664

"Sé que este relato causará sorpresa. Algunos dudarán de mi buena fe; otros de mi cabal juicio. Pero si los hechos que voy a describir son sorprendentes, no son imposibles de comprobar. Unos sencillos experimentos, que cualquier biólogo puede reproducir, demostrarán que las teorías que me expuso el doctor James estaban fundadas en observaciones reales... Me miró largamente, como un arquitecto que calcula con la mirada la fuerza de una viga o de un muro. -Desde luego, usted me reitera su promesa de que no hablará a nadie de lo que aquí ha visto. Perdería de golpe mi puesto y los medios de continuar mis experimentos.
Le estreché la mano y salí. Encontré difícilmente mi camino en medio de la niebla, y no llegué al hotel hasta las 3 de la mañana. No pude dormir.
Llego al punto de esta historia en que las circunstancias me llevaron a desempeñar un papel más importante y quiero confesar, sin demora, que fui culpable, pese a la promesa solemne que hice a James, de hablar a un sabio francés, aunque de manera indirecta, de las investigaciones de mi amigo. Sin embargo, merezco disculpas. En primer lugar, no fue deliberadamente, sino casualidad, quien por entonces me deparó oportunidad de conocer a Monestier. En segundo lugar, se verá que las preguntas que hice fueron de tal naturaleza que ni por un momento pudo sospechar que un médico realizara tan extrañas investigaciones. Y, por último, diré que mi conducta, por imprudente que fuera, permitió a James dar un paso decisivo hacia la solución del problema. Llegué a París un sábado, y la noche del mismo día cené en casa de unos amigos. En la mesa Monestier se sentó a mi lado. Yo le admiraba desde hacía tiempo, porque con Juan Perrin y Langevin, es no sólo uno de nuestros grandes físicos, sino también un perfecto escritor. Quedé encantado de este hombre. Tenía los ojos azules y vivos de un niño, cabellos blancos y voz rápida y joven. Recuerdo que me habló primero de los trabajos de Esnault-Peiterie y de la posibilidad de un viaje a la Luna"

Historia de un médico que dedica largos años de su vida a intentar capturar el alma humana antes de que migre hacia la eternidad. Su idea es manipular las almas y lograr que ciertas personas se unan con otras, al menos después de muertas. Mediante un complejo mecanismo el doctor trabaja en los sótanos de un hospital con los cuerpos de personas recientemente fallecidas. Mediante numerosos experimentos descubre que el alma es una especie de fluido orgánico vital que se puede capturar sólo si se hace inmediatamente después de la muerte

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